¿En qué se diferencian el vidrio y el cristal?

     A tal punto hay confusión acerca de este tema, que en algunos idiomas (a menos que seas nativo) te costará hallar palabras diferentes para cada concepto. Y si no me crees… prueba con cualquier traductor online o en alguna app de traducción: escribe “vidrio” y “cristal” y verás que, en la mayoría de los casos, el traductor te devolverá la misma palabra.

     Pero lo cierto es que existen claras diferencias y precisamente sobre este punto detendremos nuestro análisis hoy. Podemos comenzar señalando un punto clave: cuando hablamos de vidrio, estamos citando nombre genérico, en tanto que cuando hablamos de cristal hacemos referencia a una subcategoría del vidrio, fabricada de la misma manera que el vidrio, pero con diferentes materiales y bajo diferentes condiciones en algunos casos.

     Por lo tanto, es correcto afirmar que todo cristal es un vidrio, pero no todo vidrio es un cristal. La Unión Europea señala o reconoce en 1969, tres criterios principales para determinar que se está en presencia de un cristal: debe verificarse un contenido de plomo superior al 24%, una densidad superior a 2,90 y un índice de reflexión de 1,545.

     Para nosotros, simples usuarios, estos términos no nos resultan claros ni familiares en algunos casos, por lo que es pertinente establecer algunas diferencias que nos resulten algo más comprensibles y en ese sentido –por ejemplo- podemos hablar de las diferencias estructurales entre un vidrio y un cristal.

     Estructuralmente es correcto decir que un cristal es una sustancia pura, cuyos átomos, moléculas e iones están dispuestos en un patrón ordenado, donde se extienden armónicamente en las tres dimensiones espaciales. La naturaleza es sabia e inmensamente rica: así es que los cristales se hallan con mayor frecuencia de forma natural en la Tierra, cuando las condiciones adecuadas para el proceso de su formación, por algún motivo, se han dado de forma natural. Estamos hablando de formación de cristales a través de mecanismos de crecimiento de cristales llamados simplemente cristalización o solidificación.

     Así las cosas, técnicamente la aplicación del término “cristal” para referirnos al vidrio es en sí misma inexacta, ya que el vidrio es un sólido amorfo y esta es su principal diferencia estructural con un cristal.

     El vidrio también tiende a ser más fuerte que el cristal, por lo que –por citar un ejemplo que se da en todos nuestros hogares- la vajilla de cristal a menudo sólo se reserva para ocasiones especiales, mientras que la vajilla normal se utiliza todos los días.

     Por otra parte, hablando ahora de estética, el uso de plomo en el cristal hizo que ese material fuera suave y maleable, lo que permitió la formación de patrones y diseños más detallados y delicados que el vidrio normal; este hecho puedes comprobarlo en tu propia casa, mirando los vasos en los que bebes casi todos los días y las copas que deben estar en algún lugar más reservado y protegido de tu hogar.

     Por último, agregamos un par de puntos más por los que es posible diferenciar un vidrio de un cristal:

     • Índice de refracción: el índice de refracción es la relación entre la velocidad de la luz en el vacío y la velocidad de la luz atravesando cualquier medio. Los cristales tienen mayor índice de refracción que los vidrios.
     • Disposición molecular: las moléculas presentes en los vidrios están dispuestas de forma desordenada, mientras que las moléculas de cristal están dispuestas ordenadamente en una red regular.

     No te sientas mal o ignorante si no eres capaz de diferenciar a simple vista un vidrio de un cristal: la mayoría de nosotros no podemos hacerlo y ello se debe –recuerda- a que no hablamos de cosas radicalmente diferentes, sino que una (el cristal) es una subcategoría de la otra (el vidrio).