¿Cómo se hacen los envases de vidrio?

    Envases de vidrio: botellas, botellones, jarras, dama juanas, frascos y un largo etcétera. Los conocemos muy bien y casi todos los días alguno de ellos pasa por nuestras manos: o bien es nuestro frasco de perfume, o bien es una buena botella de vino. ¿Te has preguntado alguna vez cómo se fabrican los envases de vidrio? Pues bien, en ese punto enfocaremos precisamente nuestro artículo de hoy.

    Comenzaremos por la excepción, o el caso menos frecuente que es el de los artistas o artesanos del vidrio, quienes aún utilizan métodos tradicionales de soplado de vidrio y de moldeado por soplado para aplicaciones personalizadas. Si nunca viste trabajar a uno de ellos, te confieso que es una hermosa experiencia que te asombrará y te maravillará.

    Pero volviendo a la cotidianeidad, la mayoría de la fabricación de los envases de vidrio que pasan por nuestras manos es un proceso automatizado. El desarrollo de la fabricación mecanizada de envases de vidrio alcanzó su punto máximo en su momento, con el advenimiento de las máquinas de alimentación, lo que permitió a los fabricantes generar mayores tiradas de producción de lo que hasta ese momento había sido posible.

    Vale comenzar por un concepto básico: la producción de vidrio se divide en dos categorías generales: producción de contenedores o envases y producción de hojas o láminas de vidrio.

    Tienen en común, que los componentes que participan de cualquiera de los dos procesos, se pueden clasificar en cuatro grupos: 

  1. Sustancias vitrificantes, son el corazón del vidrio y son responsables de la creación de la red vítrea.
  2. Sustancias fundentes, facilitan la formación del vidrio, armonizando algunos factores claves tales como la temperatura de fusión.
  3. Sustancias estabilizantes, son imprescindibles para sostener el proceso y evitar la tendencia a la desvitrificación.
  4. Sustancias varias que actúan como componentes secundarios, entre ellas mencionamos los colorantes, los afinantes, los opacificantes, etc.

    Concentrándonos ahora sí en la fabricación de envases de vidrio específicamente, vamos a señalar que existe una primera etapa de la fabricación que comienza con los procesos de levantar las elevadas temperaturas que este proceso requiere.

    En el horno en cuestión, se reunirá en las proporciones correctas, los componentes antes mencionados para la fabricación del tipo de vidrio deseado (textura, color y resistencia entre otros factores). Es importante señalar que antes de fundir esos componentes, debe agregarse uno más llamado “cullet”, que simplemente es vidrio reciclado, que terminará siendo entre el 15% y el 50% de la composición total del producto final de vidrio.

    Cuando todo ha sido ingresado, y el horno levanta la temperatura correcta (unos 912 ºC) para fabricar los envases de vidrio, se aplicará uno de los dos métodos de formación clásicos llamados: “presionar y soplar” o “soplar y soplar”.

    Ambos procesos se llevan a cabo en una máquina de sección individual (conocida también como IS) y es el método más comúnmente utilizado en la producción de envases de vidrio.

    Estas máquinas serán capaces de producir de cinco a 20 contenedores en forma simultánea. Una vez que la temperatura alcance entre 1050 y 1200 grados Celsius, se dice que está en su etapa plástica, y es cuando todo comienza.

    El método llamado “presionar y soplar” suele utilizarse para recipientes de vidrio de boca ancha. El otro método, conocido como “soplar y soplar” se utiliza fundamentalmente para botellas y envases de cuello y boca más fina.

    Una parte delicada del proceso es la parte del enfriamiento: si éste se hace mal, o se apura pueden producirse fallas y daños en los envases de vidrio, por lo que el control de calidad es una última etapa que es imprescindible realizar.

    Esta es la última etapa: la inspección, que a menudo se realiza mediante una combinación de inspección automatizada y mecánica, con también una inspección manual hecha por seres humanos, para garantizar la integridad del producto final. Las fallas comunes son, hallar grietas en el vidrio y piedras (piezas del horno que se derriten y luego se trabajan en el recipiente final). Ignorar esta etapa es simplemente comprometer la excelencia de un buen resultado final.